Los lugares: Urquiza y Cándido Pujato, y también Urquiza y calle Mariano Comas. La hora: cualquiera; de día, de noche, de madrugada. El protagonista: un cesto en altura que no da abasto. El problema: ese sector se volvió un “basural público”, así como se lee. O mejor, un micro basural a cielo abierto en pleno macrocentro. Lo insólito: hay vecinos que llegan en bicicleta (¡y hasta en auto!) a depositar allí sus desperdicios domiciliarios.

































