Un pinchazo en el dedo, una gota de sangre, 3 gotas de un buffer (reactivo), una espera de 5 minutos; el agregado de 4 gotas de un segundo buffer, 25 minutos más y, al final, un diagnóstico que puede o no cambiar la vida de una persona. Así de simple y rápido es el test que utiliza el Centro Interdisciplinario de Prevención de Enfermedades de Transmisión Sexual y Sida (Cipress) para detectar la presencia de VIH. El Litoral aceptó corroborar la experiencia y todo el procedimiento duró el mismo tiempo que esta nota.

































