- Creo que siempre hay tiempo para ponerse a tono con lo que la gente espera, antes que nada. Esto del "está todo perdido", "no se puede", "del que se vayan todos", no funcionó. Como dirigentes, donde me incluyo -porque no seré un dirigente político pero soy un "dirigente de la fe"-, tenemos que ponernos a tono con lo que la gente necesita, con lo que espera de nosotros, en un nivel personal, primero, de la propia austeridad, de estilo de vida; y después de los intereses que buscamos. Esto de estar descalificándose permanentemente o de perseguir solo votos o de estar peleando "por llegar a...", en un momento en que la gente está buscando cómo comer, ahí estaría uno de los puntos. Un bien particular sería ganar una elección, pero si en este momento hay gente que tiene hambre, unámonos todos, porque hay gente está esperando una solución ya ahora. Y me parece que en el mundo político hay todavía mucho desencuentro, siempre es un ámbito de competencia la política, pero hay momentos en que hay que cesar, en que hay que encontrarse, no podemos seguir echándonos culpas. Y este es uno de los momentos, con el tema de los saqueos. Me parece que eso sería lo que la gente espera de un político: dejar su propia lucha, tomar la lucha de los demás y sumar a otros. ¿Tan difícil pareciera que es eso en este país?