Pablo volvió a trabajar y Manolo volvió a su lado. Tres meses y medio después de un accidente que lo obligó a dejar su trabajo y su rutina, el barrendero Pablo Alarcón volvió a barrer las calles del barrio María Selva. Pero lo que más esperaba no era retomar el trabajo, sino reencontrarse con su compañero inseparable: Manolo, el perro callejero que lo acompañó durante años en cada jornada.

































