María Rosa López, 60 "pirulos" bien llevados, ocho hijos, habla al teléfono como esas leonas protectoras no sólo de los propios sino también de los extraños, particularmente de los que están afuera del sistema, los hambrientos y desposeídos. Como "madraza" que es, usa palabras firmes y directas; pero también se le nota esa sensibilidad social de quien acompaña en compasivo silencio a otros que sufren.



































