Roitman empezó su discurso recordando el atentado del 17 de marzo de 1992 a la embajada de Israel en Buenos Aires que produjo la muerte de 22 personas y dejó heridas a 242. "Fue el peor ataque contra una sede diplomática israelí. Los autores del ataque se presume que ingresaron al país a través de la región llamada triple frontera donde históricamente se visualizó una fuerte presencia de Hezbolá" reseñó. "En 2015, veinte y tres años después, el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, declaró públicamente, sin su elevación a juicio, que la causa era cosa juzgada, debido a la Acordada de la Corte de 1999 en la que se mencionaba a la Jihad Islámica, brazo armado de Hezbolá como los realizadores del atentado y dictando orden de captura de uno de sus integrantes, Imad Mugniye. Dos años después, el 18 de julio de 1994, un coche bomba, conducido por un suicida, estalló frente a la AMIA, ocasionando la muerte de 85 personas e hiriendo a más de 300, lo que enfrentó a la sociedad argentina con la cara más cruda del horror. Fue el mayor ataque contra objetivos judíos con posterioridad al Holocausto".