El camino hacia el distrito costero de Alto Verde deja ver una postal que se repite sobre la ribera del río Santa Fe: casillas de chapa, ranchos de madera, viviendas de ladrillo levantadas sin permisos y montículos de residuos que avanzan lentamente hacia el agua. Allí donde alguna vez hubo un albardón natural que servía de refugio ante las crecidas, hoy se extiende un asentamiento que crece con los años. Es el sector conocido como la curva del Surubí.



































