Ni el calor ardiente de una noche santafesina había podido vencer aquellos cuerpos transpirados que bailaban en la pista de la milonga. Los bailarines y las bailarinas sabían que en un paso en falso se les podía ir la vida, o mejor, terminar en un tropezón. El DJ ponía temas de la época dorada del tango, la del '20 y la del '40: sonaban Francisco Canaro y Florindo Sassone. En las mesas, alrededor de la pista, las señoras le daban manija sin parar a sus abanicos y miraban aquello como una regresión dulcemente melancólica a sus infancias de patios y de aljibes.

































