Dos madres santafesinas y dos relatos conmovedores: ambas tienen hijos adictos a las drogas. Hablan desde el dolor de un proceso traumático vivido en carne propia. Las primeras internaciones, las puertas golpeadas que nunca atendieron a sus pedidos de ayuda; el alcohol mezclado con pastillas, la marihuana, la maldita cocaína. Las angustias, las ausencias paternas, el miedo a perderlos. Y ahora, una luz esperanzadora: los chicos se encuentran internados en un hospital de rehabilitación en Buenos Aires, y están saliendo adelante.





