El cura párroco de la basílica Nuestra Señora de Guadalupe, presbítero Olidio Panigo, no caía en sí de tanta sorpresa. Hace unos días, en la sacristía, mientras acomodaba cosas viejas, encontró unas extrañas cajas de metal. Las cajas contenían cintas fílmicas que testimonian un evento religioso histórico: el coronamiento de la imagen de la Virgen de Guadalupe, que ocurrió el 22 de abril de 1928, movilizó a una multitud de feligreses y que tuvo repercusión local, nacional e internacional.

































