En el Vivero Municipal de Santa Fe, que funciona dentro del Jardín Botánico, una veintena de trabajadores se dedica todos los días a recolectar semillas, germinarlas y cuidar los plantines hasta que alcanzan el tamaño adecuado para ser trasladados a veredas, plazas y parques de la ciudad. El proceso es lento: desde la semilla hasta que un árbol está listo para la calle pueden pasar cerca de cuatro años de cuidados. Según explicó el responsable del área, Andrés Sarquis, el objetivo es fortalecer el arbolado urbano con producción propia: “Desde que saca las primeras hojitas hasta que llega a más de 1,60 metros transcurren unos cuatro años de cuidados diarios”. Actualmente el vivero produce miles de ejemplares por año —en torno a 10.000 árboles anuales— que luego se utilizan para forestación y reposición del arbolado público en distintos barrios de la ciudad.