La lancha suelta su amarra temprano en la orilla de Puerto Gaboto, esa orilla sobre la que allá por 1527 un tal Sebastián Gaboto levantó el fuerte Sancti Espíritu. Hace frío y no es impedimento para la aventura. La proa de la embarcación que pertenece a Parques Nacionales corta el río. La potencia del motor impulsa la nave que avanza, hace vibrar la estructura de hierro en V. Se forma una ola que termina con la primera caricia del día del río sobre la orilla. Viajan a bordo guardaparques, cronistas y autoridades. Viajan al mismo lugar. Viajan a la isla El Rico. Una isla en el medio del delta del río Paraná. Una isla a la que sólo se llega en no menos de una hora de viaje en lancha u otra embarcación. No hay caminos terrestres para acceder al área enteramente insular. Allí se levanta el destacamento del Parque Nacional Islas de Santa Fe. Abrigados, con mate o café caliente, el viaje se torna encantador. Da gusto sentir el viento casi helado en la cara. Interactuar con la naturaleza. Con la vida.

































