El 26 de septiembre de 1791 nació Théodore Géricault, uno de los pintores más influyentes del romanticismo. Su corta pero intensa carrera artística (murió a los 32 años de edad) le permitió convertirse en un referente central de este movimiento. Produjo varias obras de gran calidad, en particular algunas que lo acercaron a la representación de pacientes psiquiátricos y enfermos de toda índole, pero ninguna de estas obras alcanzó el impacto cultural y estético de “La Balsa de la Medusa”. Realizada entre 1818 y 1819, la pintura emerge como una muestra acabada del estilo de Géricault y también como una síntesis del romanticismo: hay emociones extremas, paisajes desolados y una crítica a las injusticias sociales.




































