Las poblaciones de chicharrita del maíz (Dalbulus maidis), principal vector del complejo de enfermedades conocido como achaparramiento del maíz, comenzaron a mostrar una tendencia de retracción en buena parte de las regiones agrícolas argentinas.
El último informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis reveló una disminución de las poblaciones de chicharrita del maíz en varias regiones productivas del país. Sin embargo, en las zonas endémicas del NOA y el NEA los niveles continúan siendo elevados debido a la ausencia de heladas significativas. Los especialistas destacan la importancia de mantener los monitoreos durante el invierno para anticipar posibles escenarios de riesgo de cara a la próxima campaña.

Las poblaciones de chicharrita del maíz (Dalbulus maidis), principal vector del complejo de enfermedades conocido como achaparramiento del maíz, comenzaron a mostrar una tendencia de retracción en buena parte de las regiones agrícolas argentinas.
Sin embargo, el comportamiento de la plaga continúa siendo dispar y las zonas endémicas del norte del país mantienen niveles elevados de abundancia, según surge del 44º informe de la Red Nacional de Monitoreo.
El relevamiento, realizado entre el 1 y el 15 de junio, confirma que el ingreso de las bajas temperaturas empieza a impactar sobre las poblaciones del insecto en varias regiones productivas. No obstante, en áreas donde las heladas aún no se han registrado con intensidad, la presencia de la plaga sigue siendo alta.
Los especialistas remarcan que el monitoreo durante los meses de otoño e invierno resulta fundamental para comprender la dinámica poblacional del insecto y anticipar los riesgos que podrían presentarse durante la próxima campaña maicera.
Los datos muestran que las regiones del Noroeste Argentino (NOA) y del Noreste Argentino (NEA) continúan siendo los principales focos de presencia de la chicharrita.
En el NOA, considerado una de las zonas históricamente endémicas para la plaga, el 83% de las localidades monitoreadas registró capturas superiores a los 100 adultos por trampa, incrementando incluso los valores observados en el relevamiento anterior.
Gran parte de las trampas instaladas en esta región se encuentran sobre cultivos de maíz que ya alcanzaron la etapa de madurez fisiológica (R6), condición que favorece la permanencia del insecto.
Una situación similar se observa en el NEA, donde más de la mitad de los sitios monitoreados presentaron capturas superiores a los 100 adultos por trampa. Allí las poblaciones permanecen prácticamente estables respecto de los registros previos.
La persistencia de altas densidades en ambas regiones está asociada principalmente a la falta de heladas intensas, un factor climático que históricamente contribuye a reducir las poblaciones del vector.
Aunque la presencia de la chicharrita continúa siendo generalizada en algunas zonas, los datos comienzan a mostrar una disminución de la presión poblacional.
En la región Litoral, donde se incluyen importantes áreas productivas de Entre Ríos y Corrientes, el 90% de las trampas detectó presencia del insecto. Sin embargo, la proporción de localidades con las mayores capturas cayó del 26% al 16%, evidenciando una reducción respecto del monitoreo anterior.
Por su parte, la región Centro-Norte sigue mostrando una importante presencia del vector, detectado en el 97% de los puntos relevados. Aun así, también se observa una disminución en las localidades con niveles máximos de abundancia, que pasaron del 81% al 64%.
Los técnicos destacan que estas variaciones podrían estar vinculadas a los primeros efectos de las bajas temperaturas registradas durante las últimas semanas, aunque advierten que todavía es prematuro establecer una tendencia definitiva.
La situación más favorable continúa registrándose en la región Centro-Sur del país, donde predominan los bajos niveles poblacionales y la ausencia del insecto en una proporción significativa de los sitios monitoreados.
Según el informe, el 47% de las localidades relevadas no registró presencia de chicharrita, mientras que apenas el 6% alcanzó niveles considerados de máxima abundancia.
Este comportamiento refuerza la influencia que ejercen las condiciones climáticas sobre la supervivencia y dispersión de la plaga.
No obstante, los especialistas insisten en la necesidad de mantener una vigilancia permanente. El monitoreo invernal resulta clave para comprender cómo evolucionan las poblaciones entre campañas y detectar posibles cambios en su distribución geográfica.
El informe también incorporó resultados sobre la presencia de Corn Stunt Spiroplasma (CSS), uno de los patógenos transmitidos por la chicharrita y responsable del achaparramiento del maíz. Los análisis realizados en tres localidades de la región Centro-Norte mostraron bajos niveles de infección entre los insectos capturados.
La información generada por la Red Nacional de Monitoreo se ha convertido en una herramienta estratégica para productores, técnicos e investigadores desde la irrupción de la crisis sanitaria que afectó a gran parte de la superficie maicera argentina durante 2024.
Actualmente, la red está integrada por instituciones de referencia como Maizar, INTA, Aapresid, CREA, AAPPCE y la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, que trabajan de manera coordinada para seguir la evolución de una de las principales amenazas para el cultivo de maíz en el país.





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