Según manifestó Federico Zerboni (presidente de MAIZAR), esto es una excelente noticia. "El problema con esta campaña fue que no hubo invierno, y en muchas zonas no había helado, por lo que la población de esta plaga creció de forma exponencial". Zerboni admitió que esperaban un invierno normal para que mate al insecto y al maíz guacho. "Un poco se le fue la mano a este invierno polar, ya que este insecto con temperaturas por debajo de los -5° se muere. O en su defecto, 3 a 4 días con temperaturas bajo cero. Y eso se dio en todo el país, y permitió que se reseteara el modelo", agregó. Igualmente, instó a no bajar la guardia. "No podemos decir que el problema está resuelto ni mucho menos. Ahora, la perspectiva para la campaña temprana de septiembre/octubre es buena, y a partir de allí veremos la evolución con las redes de monoitoreo". Para Zerboni, el maíz cumple un rol fundamental en la rotación de los cultivos, para la sustentabilidad de los suelos, para las cadenas de producción de proteína animal. "No nos imaginamos un modelo productivo sin maíz".