La actividad agropecuaria enfrenta una amplia gama de riesgos exógenos que generan una marcada incertidumbre sobre los resultados, motivo por el cual los productores combinan diversas estrategias de gestión para mitigarlos. En este marco, el seguro agropecuario se consolida como una herramienta central para mitigar los riesgos a nivel producción y capital invertido ante eventos climáticos severos.




































