La remanida discusión sobre cuánto empleo genera el agro en Argentina podría volverse definitivamente vetusta si se aprovechara el -cada vez mayor- potencial que ofrece la bioeconomía. Por ejemplo, las zapatillas que hoy se fabrican en China con polímeros derivados del maíz podrían ser industria nacional, generando puestos de trabajo en cada pueblo o ciudad donde se instalen plantas para transformar el cereal en moléculas de uso industrial.



































