-Es un caballo que siempre corre en el fuego, pero que sabe hacer su carrera, porque no tiene atropellada, sino que pasa a dominar y aguanta adelante. Este año había hecho cuatro carreras magníficas, había ganado el clásico Martínez de Hoz en febrero, en un final de los más lindos que hubo contra Tetaze, después se impuso en el Clásico Porteño y tuvo otro final espectacular en otro G1, el 25 de Mayo. Después de eso fue nominado por el Hipódromo de San Isidro para representar a la Argentina en Uruguay, en pista de arena, en el Gran Premio Latinoamericano, donde entró cuarto después de sufrir algunas adversidades, como que no pueda ir el montador por cuestiones sanitarias o que haya fallecido unos días ante el padre del jinete habitual y tengamos que buscar otro. El caballo igualmente, en una final de esa categoría, con lo mejor de Latinoamérica, terminó cuarto, lo cual para mí fue una gran carrera. Además, en Estados Unidos había tenido una cirugía innovadora en la rodilla, lo que derivó en una recuperación importante, que aprovechó justamente en el año del parate por la pandemia. En 2021 tuvo esta temporada magnífica pero en Uruguay reapareció esa lesión y el entrenador –Carlos Daniel Etchechoury, que lleva 35 años en esto y ganó todo- dudó sobre su participación, pero yo hablé con los veterinarios, hicimos los estudios y concluimos que en la carrera iba a aguantar esa lesión, que no iba a influir. Esas son cosas que no se saben pero que también hacen a los méritos de un gran campeón. También hay que tener en cuenta que el jockey es muy joven y hace muy poco que está con nosotros, pero corrieron como si se conocieran de toda la vida. 10 jinetes tuvo a lo largo de su campaña Village King y también tiene esa virtud, que es un caballo que se adapta sin problemas a los jinetes, lo cual no es para nada común. El sábado, la demostración fue extraordinaria.