Largo rato se quedaron los argentinos luego del sufrido partido ante los ecuatorianos, que Argentina logró ganar en la definición por penales. Fue un grito de desahogo, porque la entrega futbolística del equipo fue muy pobre. La selección ganó porque tuvo, en los penales, a ese monstruo llamado Emiliano Martínez, que detuvo dos remates desde los doce pasos y nos depositó en semifinales.




































