El árbitro soltó el silbatazo final y se desató el alocado festejo verdeamarelo, en medio de la decepción albiceleste: Brasil acababa de vencer por 2 a 1 a Argentina en la final del prestigioso torneo Sub 17 de Montaigu, Francia. Hasta que un par de los jóvenes vencedores, según se advierte en las imágenes, les dicen algo a los dirigidos por Diego Placente y Pablo Aimar (quien no viajó a este compromiso). Uno de ellos es el N° 10, Luiz Guillherme. Parece una burla, una provocación. Es la chispa que genera la detonación. Los dos planteles se trenzaron en una batalla campal que ni los que no se involucraron ni los cuerpos técnicos lograron detener por varios minutos. Una imagen que poco tuvo que ver con el gran juego que desplegaron a lo largo del certamen.


































