Estaba más que claro que claro que para Luis Miguel Rodríguez las experiencias en Central Córdoba de Santiago del Estero y en Gimnasia de Jujuy eran lugares de paso. Siempre quedó en claro para "Pulga" y su entorno que había dos clubes con el "corazón partío" para disputar el inevitable final de una carrera exitosa y cinematográfica. O sacaba el carné de PR7 en Atlético Tucumán (su primer amor) o volvía a vestirse de superhéroe como PR10 en Colón, club al que llevó a jugar finales y le dio la primera estrella en la noche de San Juan, siendo goleador, capitán e ídolo total.

































