Hay gente que cree en Dios, en los Santos, en las virgencitas, en la estampitas. Hay gente que cree "en algo". Y hay gente que no cree en nada. Para los creyentes futboleros y para los agnósticos pero pasionales en esta bendita ciudad de Garay, que empezó la cuenta regresiva hacia sus especiales 450 años, será un día infartante. El domingo no pudo arrancar más loco con el tiempo: calor, lluvia...lluvia...calor. Y, para variar, como un documento inalterable de esta tierra: cientos de miles de mosquitos. O sea, Santa Fe en modo Santa Fe. En este Súper Domingo no faltarán los otros sellos de la capital: la cumbia para matar la espera y la cerveza para desatar alegrías a o matar las penas.


































