El punto en común de Kumagaya, con el resto de los lugares que pudimos estar, es la cordialidad de la gente, que hace todo lo posible para que uno pueda estar lo más cómodo posible. Y ahí destacto a los voluntarios. Todos ellos identificados son sus uniformes para la ocasión. A lo largo de todo el camino, tanto cuando fuimos para el estadio como cuando nos volvimos, en el colectivo dispuesto por la organización de World Rugby, estaban ahí parados, al costado en la vereda, simplemente saludándonos agitando sus banderas, incluso cantando o estaban los que se animaban al “Vamos Argentina” o “Vamos Los Pumas”.