La Federación Internacional del Automóvil modificó las medidas que había adoptado contra Rusia y Bielorrusia después del inicio de la guerra en Ucrania. La resolución permite que sus pilotos vuelvan a competir representando oficialmente a sus países, aunque conserva una restricción central: ninguno de los dos territorios podrá organizar carreras internacionales fiscalizadas por la FIA.
































