Tuvieron que pasar 35 minutos hasta que llegó la perfecta habilitación de De Paul a Nicolás González, quien sólo debió empujar el balón al fondo del arco para establecer la diferencia que ya Argentina merecía desde hacía un largo rato. Faltaba meterla, porque la selección dominaba, con un Messi activo y jugando en la posición de enganche, con libertad pero siempre arrancando por el medio y jugando casi a la misma altura de Joaquín Correa, el hombre más adelantado que puso Scaloni, quien le dio también mucha libertad a De Paul para que ataque por derecha y a Nicolás González para que abra la cancha por izquierda. El orden venezolano alcanzó para estirar el 0 a 0 durante un largo rato, aunque pocos minutos después del gol de Nicolás González llegó la jugada más peligrosa, a las espaldas de Molina y con un centro que conectó adentro del área chica Martínez, sin acertar al arco.




































