Los gritos y los cantos de pronto se llamaron a silencio. Nadie lo había programado, pero el sentimiento lo dictaba así. El estadio La Ciudadela de San Martín de Tucumán desbordaba por cada rincón, pero en este instante, todos quedaron detenidos, y fue cuando esa figura se recortó por sobre el resto, en medio de la cálida noche. Para muchos era un sueño, algo imposible hasta hacía un puñado de años: Franz Beckenbauer y su leyenda gloriosa, pisaban ese césped, encabezando al equipo del Cosmos, que iniciaba su primera gira por Argentina.


































