La riquísima lengua española tendrá que buscar algún adjetivo que ayude a definirlo a Messi. Yo, al menos, no lo encuentro. Se han utilizado todos. Y parecen pocos. O da la sensación de que no alcanzan las palabras que puedan expresar lo que transmite este jugador que a los 38 años y 357 días, no solamente jugó un partido para 10 puntos, sino que alcanzó a Miroslav Klose como goleador histórico en los mundiales, en su partido 200 y desatando una euforia indescriptible en los casi 70.000 espectadores que colmaron el estadio de Kansas.





































