Antes de empezar el Mundial, escribía sobre Messi y tiraba la pregunta acerca de qué Messi podíamos ver. Pero lo que menos nos podíamos imaginar, era ver a un jugador en una dimensión impropia para alguien de 39 años, que desde hace algunas temporadas milita en una liga de menor jerarquía y no en un primer nivel. Por lo visto, lo que para algunos podría haberse convertido en el escenario perfecto para iniciar el camino de la decadencia y el ocaso, para él no. Al contrario, está jugando un Mundial extraordinario, figura en casi todos los partidos, goleador y con muchas chances de convertirse en el mejor futbolista de este campeonato.





































