“Lo puede usar cualquiera” A lo que llamamos DEA (Desfibrilador Externo Automático), lo puede usar cualquier persona que no sea médico. Antes, sólo lo usaban los médicos. “Hace poco estaba con un masajista de un club profesional y él me decía: “Yo no me quiero meter si pasa algo así, porque si se llega a morir me como un juicio”. Hay que sacar ese miedo, no existe, no es así. Ante el caso de muerte súbita, la actuación de una persona que no sea médica no está penada por ninguna ley”, dice Peidro. “Cualquier persona con un conocimiento básico que se da en una charla de una hora, es muy sencillo. Es un círculo de vida, el equipo marca punto por punto lo que hay que hacer. Es muy alta la posibilidad de revivir una muerte súbita cardíaca por fibrilación ventricular. Se abre la tapa y “hay una persona adentro que va a empezar a hablar y decirle”. Todo se lo va diciendo. Es apretar un botón y nada más”.