Los pelos de Eduardo Domínguez apuntan al cielo, pero el actual entrenador de Independiente siempre mantiene sus pies bien pegados a la tierra. Apenas lo elevaron casi a la fuerza los jugadores de Colón para revolearlo por los aires y festejar cuando tocaron el cielo con las manos bajo su dirección técnica en 2021. Pero él mantuvo su perfil de mesura absoluta aún en ese mismísimo momento de euforia en el que había logrado el primer título de la historia del club santafesino. Dice que le sale así, que trata de "ser lo más auténtico posible", que trata de ser él.



































