Era la época de gloria de Duendes y Atlético del Rosario (Plaza Jewell), conjuntos, sobre todo el primero, que proveía destacados jugadores al equipo nacional. Fue también el año en el que un error de un periodista sudafricano, que confundió la imagen del yaguareté que los argentinos llevaban como emblema en la camiseta, con la de un puma. Esa imagen errónea, se difundió de modo imparable en el mundo, convirtiéndose en carta de identidad de nuestra selección. El nuevo e inesperado nombre se potenció con los resultados de la exitosa gira de los flamantes “pumas” por Rhodesia y Sudáfrica, y su consiguiente eco en el plano internacional.


































