ROSARIO (Especial).- No le faltó nada, le salió todo perfecto. En el lugar que quería, con los colores que quería, haciendo lo que ama y con la gente que quiere. El capítulo final (“no creo que sea el último partido”, dijo su padre, el legendario José Luis Imhoff, uno de los tres “Pumas 1965” que esconde la rica historia de este club) fue apasionante, con dramatismo y suspenso previo, pero con un final increíblemente perfecto. “Hoy digo adiós en el mejor club del mundo, somos Duendes, sigamos soñando. No somos un club, somos una familia. Nunca seremos uno solo, siempre seremos todos juntos. Hicimos todo bien, soñemos con más gloria”, dijo con lágrimas en los ojos.


































