El 60% de inflación anual con el que se elaboró el presupuesto nacional 2023 está lejos del 140% que proyecta el Relevamiento de Expectativas del Mercado que reúne el Banco Central. Una de sus consecuencias es que la inflación aporta recursos nominales mientras los gastos previstos no pagan los gastos. Aparece entonces la decisión discrecional del presidente, que redefine lo que se recauda por encima de lo previsto, sin necesidad de pasar por el debate en el Congreso. Y eso es lo que hizo con el DNU 436, mediante el cual incrementó en 7,6 billones el gasto.

































