Después de seis meses, las canastas básicas aumentaron menos que el IPC, justo en el mes en que la inflación volvió a acelerarse en Argentina. Un dato que el gobierno mira de cerca por la evolución en los índices de pobreza e indigencia.
La canasta alimentaria y la total crecieron menos que la inflación general, una rareza después de varios meses. Aun así, los valores para no caer en la pobreza o la indigencia siguieron subiendo y mantienen la presión sobre los hogares.

El informe de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT) que el INDEC publicó este martes, en simultáneo con el Índice de Precios al Consumidor, mostró una desaceleración relativa de ambas referencias frente al nivel general de precios.
La CBA, que define la línea de indigencia, subió 2,2% mensual. La CBT, utilizada como umbral de pobreza, avanzó 2,6%. En paralelo, la inflación general de marzo fue de 3,4%. El contraste no es menor: después de varios meses en los que las canastas venían corriendo por delante del IPC, marzo mostró un movimiento algo más contenido.
Si bien las canastas siguieron subiendo, el incremento fue menor que la inflación general por primera vez desde octubre, quebrando una secuencia que venía siendo bastante incómoda para el gobierno y para los sectores con ingresos más ajustados, sobre todo porque la canasta alimentaria había sido la que más venía empujando desde el arranque del año.
La comparación con los meses previos deja ver mejor la singularidad de marzo. Febrero ya había mostrado una desaceleración: la canasta alimentaria avanzó 3,2% y la total 2,7%, sobre una inflación general del 2,9%. En enero la CBA había trepado 5,8% y la CBT 3,9% sobre un 2,9% del IPC.
Pero la estadística ya venía acelerando sobre el cierre de 2025. En octubre, tanto la CBA como la CBT habían subido 3,1%, superando por primera vez en seis meses al IPC de ese mes (2,3%). En noviembre se profundizó el quiebre cuando la CBA trepó 4,1% y la CBT 3,6%, mientras la inflación fue 2,5%. En diciembre, tanto la CBA como la CBT marcaron 4,1% por sobre el 2,8% del IPC.
Ahora, en marzo, ambas redujeron su marcha a 2,2% y 2,6%, respectivamente. El gráfico de variaciones mensuales muestra con claridad esa desaceleración, especialmente en la canasta alimentaria, que anotó su menor suba en varios meses. Eso ocurrió, además, a contramano del IPC general, que en marzo aceleró al 3,4%, el valor más alto del año.
El desacople durante el último semestre le da una nueva dimensión al debate sobre el costo de vida, con el componente alimentario presionando sobre los umbrales de indigencia y pobreza. De todos modos, el alivio de marzo no alcanza para cambiar el balance del trimestre: en el acumulado del año, la CBA subió 11,6% y la CBT 9,6%, frente a un IPC acumulado de 9,4%.
Los valores del informe permiten volver a dimensionar cuánto se necesitó para sostener un hogar por encima de los umbrales de indigencia y pobreza según los umbrales de ingreso que utiliza este informe.
Para un adulto equivalente, la línea de indigencia quedó en $212.948,52, mientras que la línea de pobreza se ubicó en $464.227,77. En el caso de una familia tipo de cuatro integrantes —una pareja de 35 y 31 años con dos hijos de 6 y 8 años— el ingreso mínimo requerido para no ser considerada indigente fue de $658.010,93, y para no caer bajo la línea de pobreza trepó a $1.434.463,81.
Para un hogar de tres integrantes —una mujer de 35 años, su hijo de 18 y su madre de 61— la canasta alimentaria quedó en $523.853,36 y la canasta total en $1.142.000,31. Para un hogar de cinco integrantes —una pareja de 30 años con tres hijos de 1, 3 y 5 años— los valores escalaron a $692.082,69 para no ser indigente y $1.508.740,25 para no ser pobre.
De diciembre a marzo, la CBA pasó de $190.780,09 a $212.948,52 para una persona sin familiares a cargo. En el mismo período, la CBT subió de $423.531,80 a $464.227,77. Es decir que en tres meses, el costo de los alimentos aumentó más de $22.000 y de servicios más de $40.000. Lógicamente, al medirlo por hogares, la diferencia se multiplica.
Marzo mostró, además, que la canasta alimentaria subió menos que los propios alimentos que mide el IPC, que crecieron 3,4%. Si bien los alimentos siguieron con subas elevadas, impulsados principalmente por la carne vacuna, no se movió con la misma intensidad que el rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas.
En el primer trimestre del año, el rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas acumula 11,8% de inflación. Los aumentos más fuertes este mes fueron la Naranja 8,5%; Carne picada común 8,4%; Paleta 8%; Cuadril 7,7%; Nalga 7,7%; Pollo entero 7,5%; Filet de merluza 6,6%; Banana 6,1%; Hamburguesas congeladas 6%; Salchicha Viena 5,8%.
En tanto, también hubo un grupo de alimentos que anotaron deflación en relación con febrero. Fueron: Cebolla -0,2%; Yerba mate -0,5%; Huevos de gallina -1%; Arvejas secas remojadas -1%; Arroz blanco simple -1,2%; Harina de trigo común 000 -1,7%; Papa -2,5%; Tomate redondo -6,7%; Zapallo anco -8,5%; Lechuga -8,6%; Manzana deliciosa -12,4% y Limón -12,5%;




