“La inflación sigue siendo una preocupación -sobre todo por su dificultad para perforar ese umbral-, pero deja de ser una meta excluyente. Entre las preocupaciones que ganan espacio, la principal es el deficiente desempeño del mercado de trabajo”.
Reconoce que se pierden empleos que “solo existían porque eran tolerados y funcionales en una economía cerrada e ineficiente”. Dice que las empresas deben reconvertirse para competir, y que el país debe tolerar algo de inflación y recomponer el crédito.

“La inflación sigue siendo una preocupación -sobre todo por su dificultad para perforar ese umbral-, pero deja de ser una meta excluyente. Entre las preocupaciones que ganan espacio, la principal es el deficiente desempeño del mercado de trabajo”.
El economista Osvaldo Giordano planteó desde la Fundación Mediterránea la necesidad de “balancear objetivos” en la economía tras los logros iniciales de la gestión Milei. El economista cordobés repasa logros y desafíos.
El salario real “volvió a estancarse y presenta signos de retroceso en los últimos meses” hasta un nivel por debajo de noviembre de 2023 “y casi un 25% por debajo de los máximos alcanzados hacia 2017 y 2018”. Pero el economista pone el foco en el deterioro de la calidad del empleo y en la suba de la desocupación.
“Entre noviembre de 2023 y diciembre de 2025 se perdieron más de 200 mil puestos de trabajo formales en el sector privado. Un número difícil de conciliar con una economía que, en términos agregados, hoy produce más”.
Según reseña en base a datos del Indec, el Estimador Mensual de la Actividad Económica se ubica más de un 6% por encima de fines de 2023.
“La recuperación productiva no es homogénea y, en general, los sectores más rezagados son los más intensivos en empleo. La construcción es el caso más evidente: acumula, desde noviembre de 2023, una caída significativa en su nivel de actividad (-12,7%) y, consistente con ello, también en el empleo (14,1%).
“Sólo en la construcción -señala Giordano- se perdieron unos 62 mil puestos formales”. Pero el autor advierte que además se perdieron puestos “que sólo eran viables bajo el régimen económico previo.
“Durante años -detalló- la combinación de alta inflación, controles cambiarios, subsidios, aislamiento frente a la competencia externa y tasas de interés reales negativas, entre otras distorsiones, permitió sostener estructuras productivas muy ineficientes” hoy insostenibles en un modelo competitivo.
A manera de ejemplo expone que la intermediación financiera en los últimos dos años creció 23% pero redujo 3,3% sus empleos. Minería e hidrocarburos subieron 18% pero cayeron 9% sus puestos de trabajo formales.
El ex ministro cordobés de Economía repasa además las causales del fenómeno en “regulaciones inadecuadas, presión impositiva distorsiva, déficits de infraestructura, incertidumbre macroeconómica y restricciones de financiamiento”. Y sugiere “resetear metas”.
Giordano pide “prestarle especial atención a los factores que condicionan el funcionamiento del mercado de trabajo. Asignar mayor peso al objetivo de dinamizar el empleo es una manera de aportarle sustentos al programa económico, aun cuando esto implique ser menos ambicioso en el ritmo de la desinflación”.
En línea con los lineamientos que incorporó el uruguayo Ernesto Talvi al equipo económico de Luis Caputo, Giordano sugiere de todas maneras un proceso que no interfiera con el crecimiento de la reconversión del modelo.
Y en esa línea recomienda a las empresas “adaptarse” al contexto de “No es recomendable tomar acciones que lleven a diferir el proceso de adaptación de las empresas al contexto de mayor estabilidad e integración al mundo.
“Muy por el contrario, esta reconversión es la manera de ganar competitividad y sentar las bases para el crecimiento sostenido. Lo que hay que tratar de evitar o al menos minimizar es la destrucción de empleos derivada de la adaptación de las empresas a las reglas distorsivas e ineficientes que todavía subsisten”.
Respecto del camino que falta en la reconversión desde Economía, Giordano sugiere “avanzar más rápido hacia el régimen monetario definitivo” (no lo define) para “dinamizar la economía y el empleo, porque aumenta la previsibilidad y expande el crédito”.
También pide acelerar reformas estructurales, como la reforma laboral iniciada y la tributaria pendiente. “Reducir impuestos a medida que baja el gasto es seductor, pero no responde a las urgencias que enfrentan la mayoría de las empresas”, señala.
Tras recomendar una acción “disruptiva” para “eliminar los tributos más distorsivos sin comprometer el equilibrio fiscal”, Giordano señala que “no se trata de abandonar la estabilización, sino de completarla. La manera de hacerlo es facilitar la reconversión que necesitan la mayoría de las empresas y minimizar la destrucción de empleos derivada de las deficiencias que aún persisten".




