-Te voy a responder con lo que nos dicen los ciudadanos en las investigaciones de campo que usé para escribir el libro. Se trata de un largo ciclo de degradación, que llaman el espiral descendente, que arranca en el año 1975 con el Rodrigazo, como primer gran trauma socioeconómico; que tiene un segundo episodio muy doloroso, de mucha caída social, que fue la hiperinflación de Alfonsín; un tercer momento muy crítico, probablemente el peor de nuestra historia, que fue la crisis de 2001-2002 y un cuarto golpe, también muy duro, que fue la pandemia con una cuarentena muy larga. En esos cuatro hitos históricos se construye un gran proceso de perdida, a lo que hay que sumarle el año 2024, que fue muy difícil. Buscado por la propia sociedad de manera consciente, que votó a alguien con una motosierra, así que era difícil era no esperar un ajuste, aunque tal vez no pensó que fuera a ser tan duro. Más allá de eso, de ninguna manera se puede responsabilizar de este proceso al último año. Ahora, el último año, dentro de una tierra arrasada, fue una vuelta más de bombardeo. Hoy hay gente de clase media baja que no se ve a sí misma como de clase media, cuando antes era al revés, había gente de clase baja que se autopercibía como de clase media; y hay gente que técnicamente es de clase media baja, pero se autodefine como clase trabajadora, clase obrera, remadora, luchadora, o lo que es peor, pobreza intermitente, dependiendo del mes.