En los '70 la erosión de los suelos pampeanos puso en alerta a los productores. La siembra directa fue la respuesta que encontraron al problema: dejaron de arar el suelo y ahorraron 60% de combustible; dejaron los "rastrojos" de cosechas anteriores y repusieron residuos orgánicos al suelo manteniendo su humedad; diversificaron cultivos para mantener raíces vivas y suelo cubierto todo el año.



































