Venezuela, por lo que fuere, era inviable antes de la captura de Maduro, lo es ahora y lo seguirá siendo en el futuro inmediato. Una eventual “ocupación” por parte de Estados Unidos implica apropiarse de sus recursos, pero también —y de manera inmediata— hacerse cargo de sus deudas, que hoy imposibilitan la inversión descomunal necesaria para explotar minerales y petróleo. En este análisis, los venezolanos, dentro y fuera del territorio, sobran. No importan.

































