Fue un partido malo, muy trabajado y muy poco entretenido. Los dos crearon pocas situaciones claras para marcar. San Cristóbal no pudo concretar ninguna de esas pocas que probó, en su mayoría, de lejos. En cambio, Nuevo Horizonte tuvo a Pablo Martínez, un jugador distinto, que ingresó para cambiar el trámite y el resultado. El delantero envió un centro milimétrico para la entrada de Raúl Pizarro que definió con absoluta tranquilidad. No hubo dudas, esa fue la jugada que marcó el desequilibrio en un encuentro de bajo nivel técnico-táctico. Los dos se pararon en la cancha con un esquema similar, y los dos apostaron a trasladar la pelota por abajo. Pero les costaba mucho terminar un ataque. La habilidad de Pereyra, Torrilla y Ramírez, en Nuevo Horizonte, provocaron algunos desequilibrios por el medio y por los laterales. Con el resultado a su favor Nuevo Horizonte dejó correr los minutos y fue ganando la pulseada a un San Cristóbal con pocas ideas y ya sin respuesta física.