“Saquen una hoja”, una vieja y temida frase de la comunidad educativa. Es que las evaluaciones, con su robustez en las preguntas y su apuro en las respuestas, desarman una torre de nervios sobre estudiantes, docentes, directores y hasta funcionarios; más aún si en ella se diagnostica el estado, los logros y las fallas de cada una de las provincias del país. Estas dudas no surgen solo con respecto a tal o cual número, sino en que muchas veces son ellos los que determinan -de forma apresurada- todo el esfuerzo que hay detrás. En concreto, el ejemplo mencionado tiene nombre y apellido: las Pruebas Aprender.



































