Según adelantó, ello sería para "escuelas donde estemos seguros de que no exista riesgo sanitario pero eso también tiene que complementarse con la utilización del protocolo". Según dijo, la intención es que esa presencialidad por mínima que fuese "trascienda el esquema de la ruralidad, que es donde ya han vuelvo las clases a las aulas, para poder extenderla, incluso, a las grandes ciudades. Aunque sea por pocos días, que el alumno pueda tomar contacto con la escuela y su docente; no se trata de una estrategia de aprendizaje sino de tener una mínima vinculación antes de que termine el año". Según pudo saber El Litoral, se piensa en un esquema de grupos de alumnos – resta definir si de todos los grados o sólo algunos - , respetando protocolos – barbijo, distanciamiento -, evaluando el riesgo sanitario de la localidad y de cada escuela en particular, y al menos para retirar el material didáctico entregado por las escuelas. "No hay definiciones. Pero la voluntad es hacer todo los posible porque se entiende que la presencialidad es algo fundamental en todas las dimensiones del proceso de aprendizaje y vinculación social del alumno. Son, además, las recomendaciones de Unicef y de la propia OMS. No tenemos aún una definición – insistió – pero en eso estamos trabajando".