San José del Rincón es tierra de creadores, un enclave primordial en el albardón que acompaña la traza sinuosa del Paraná. Del barro orgánico y mineral, ocre, oxidado, gris material, los pueblos originarios sacaron el primer provecho. Con la llegada de las corrientes hispanas se afianza, desde 1580, la población sobre el territorio. De estancia a reducto rural, de caserío a Villa, la lentitud le marcó el paso al paulatino crecimiento. De toda la extensión de un país naciente fue aquí, a orillas del Ubajay, donde por voluntad y elección de Francisco de Paula Castañeda, en el primer cuarto del siglo XIX, surgió la primera escuela de Artes y Oficios de la República Argentina. Ya en 1910, un hijo de esta tierra, Domingo Guzmán Silva, ancló la esencia del lugar en su libro de evocaciones: “Mi terruño”. El paisaje había logrado profundidad y perspectiva, diversidad manifiesta con la llegada de inmigrantes. Arribaban los barcos, los trenes, se multiplicaban las voces.
































