“La muerte es una vida vivida”, afirmó una vez Jorge Luis Borges. La prematura partida en las últimas horas del escritor santafesino Sergio Ferreira, generó muestras de profundo dolor entre todos los que lo conocieron. Pero hay algo para rescatar: la convicción de que volver a la vasta obra que dejó publicada servirá, de ahora en más, como consuelo para exorcizar su ausencia.

































