En la primera mitad del siglo XX la ciudad de Santa Fe tenía un movimiento cultural tan notable como heterogéneo. Basta con señalar que escritores ganadores del premio Nobel, pintores reconocidos en las grandes capitales europeas, actores requeridos en el mundo entero y músicos de la talla de Arthur Rubinstein y Andrés Segovia se hicieron lugar en sus agendas para pasar por aquella efervescente ciudad “cordial”.






































