“Los exiliados somos gente triste, propensos a imaginar cosas que nunca pasan. Nos castigaron con tanta perversidad que nos hicieron olvidar que los que nos castigaron pertenecen al mismo país que nosotros y aun así creemos que es el mejor país del mundo. Qué ironía, ¿no? Extrañar un lugar tan perverso y creer que es el mejor del mundo”, señala Bruna, uno de los personajes de “Nuestra Señora de las Nubes”. Y sus palabras pueden aludir, prácticamente, a cualquier país latinoamericano. Todos vivieron en carne propia las amarguras del exilio.



































