El cine de terror, y los que aman el género lo saben bien, ofrece una amplísima gama de subgéneros (slasher, gótico, sobrenatural, psicológico, de metraje encontrado y otros) que se dedican a abordar los miedos humanos más profundos. Uno de los más inquietantes y controvertidos es el “body horror” o “terror corporal”, que pone el eje en la transformación física o la degradación del cuerpo humano.


































