La banda platense traerá su fusión de géneros, con los que se han convertido en una de las propuestas innovadoras de la escena emergente. En diálogo con El Litoral, el trompetista Marcos Laureano “Carucha” Valverde repasó los siete años de carrera de este grupo que se vuelve uno con su staff y su público.
Desde las entrañas de la escena independiente de La Plata, Cabra da Peste ha forjado su camino con una identidad única, fusionando diversos géneros y letras cargadas de compromiso social. Con contundencia en sus presentaciones en vivo y una conexión genuina con su público, la banda ha sabido consolidarse como una de las propuestas emergentes más fuertes de los últimos años. Desde su nacimiento en 2018, han llevado su música a escenarios de todo el país y más allá de sus fronteras.
Con ese recorrido llegará a Tribus Club de Arte (República de Siria 3572) el viernes 20 de junio a las 23.30; como artista invitado estará Seba Barrionuevo. Las entradas están a la venta en boletería de Tribus y a través de Ticketway.
Antes del desembarco, El Litoral conversó sobre la propuesta con Marcos Laureano “Carucha” Valverde (trompeta y coros), parte de una formación que completan Guillermo “Negro” Gamboa (voz, guitarra, acordeón y charango), Edgardo Villegas (batería), Adrián “Chaque” Vera Sotelo (bajo), Pablo “Cuervo” Nápoli en guitarra, Alejandro “Lija” Ocampo (guitarra y coros), y Lucas “Oso” Solari en armónica.
Fusión popular
-¿Cómo fue ir dándole forma a Cabra da Peste, y qué los unió a nivel musical humano?
-Principalmente creo que el fuerte de la banda, lo que más nos unió, es el grupo humano: por donde se unió la banda, por donde empezó todo. Más allá de la virtud musical, que puede estar o no (la música se puede aprender), lo más difícil en lo humano: no solamente en la banda musical. Es formar el grupo humano: poder llevar una buena relación, que nos podamos entender.
Desde aquel aquel momento que entré en la banda, creo que en el quinto o sexto mes de formación de la banda, fue lo que siempre se buscó, fue siempre la premisa: formar el grupo humano por sobre el musical; lo musical es algo que es algo que se puede se puede trabajar. Sabés que cuando hay muchos problemas viene de los seres humanos, como en todos los grupos.
-¿Cómo definirías la identidad de la banda, siendo que bueno que se cruzan diferentes géneros también a la hora de sumarse al espíritu, o lo que le da identidad, que también es el rock?
-Es música popular, con todo lo que eso conlleva: a veces es un cuarteto, por ahí pasa un candombe, estamos trabajando algunos estilos más centroamericanos; tenemos algún tema medio del norte del país.
No tiene un género; se encasilla dentro del rock por las letras, por el tipo de instrumentos que tiene. Sería muy difícil poder encasillarlo dentro de un género. Si me preguntás a mí, digo “es música popular”, con todo lo que eso conlleva. Es muy abarcativo de estilos, y eso es algo que contagia: que no sea monótono, que vas a un recital y no parece que estás una hora escuchando el mismo tema (risas). Van cambiando los ritmos, los estilos, los instrumentos: a veces tiene más protagonismo un instrumento, a veces tiene más protagonismo otro.
Es muy versátil, muy variable el estilo de música que podemos hacer. Y creo que eso es también lo que se disfruta, ya sea en un show o a la hora de trabajar un tema.
-Y a la hora justamente de crearlo, ¿eso va surgiendo o es: “Che no nos gustaría hacer un tema que vaya por un candombe, o que vaya por un tema folclórico”? ¿Se busca o sale solo?
-El Negro trae la letra, el tema con un estilo, y a veces es muy difícil llegar a modificar un género, cuando ya lo trae con esa identidad. Lo que sí, le damos 200 vueltas al tema, lo cambiamos, ponemos el estribillo al principio o al final. Lo vamos trabajando mucho; a veces decimos: “No le demos más vueltas porque podemos estar tres años haciendo un tema”.
Pero cuando él lo pensó con ese con ese estilo es muy complicado tratar de cambiarle algo, porque es una expresión pura lo que siente a la hora de escribirlo. Modificarlo a nivel estructura es muy complicado, porque pierde el sentido a lo mejor.
Representación
-Esas letras tienen un contenido emocional, pero también hay siempre un contenido social, algo que el público recibe muy bien. ¿Cómo se construye también ese vínculo político (si se quiere) o social con el público?
-Opinar en política lo dejamos para otra gente, para otras personas. Uno lo que vive en el cotidiano en lo social y en la calle; creo que todos los chicos se sienten identificado con las letras, por eso lo disfrutamos tanto. Ser consecuente con lo que estamos haciendo y tener siempre esa postura ante todo, donde te pares. No es solamente subirse a cantar una canción, sino realmente ser consecuente con lo que uno está cantando; porque si no pierde sentido todo.
Tarde o temprano, cuando no lo hacés con sentimiento, o si no te representás, termina explotando la bomba (risas).
-Se nota.
-Sí, porque si no lo sentís, no lo disfrutás. Es así. Al tener los temas unas letras tan vinculadas a lo social, es un poco también la forma de ser de nosotros y de actuar en la vida. Creo que es un poco lo que nos está faltando hoy: un poco de empatía, un poco de comprensión, y muchas otras cosas.
El vínculo y compromiso que tenemos socialmente es para todo. Tenemos la suerte de estar arriba de un escenario y poder cantarlo; pero creo que se cualquiera de las personas que nos va a ver y que nos escucha tuviera la oportunidad de subirse a un escenario lo disfrutaría de la misma forma; y nosotros, si estuviéramos abajo, los disfrutaríamos de la misma forma. Eso es una virtud de la banda: el sentido de pertenencia hacia lo que se expone.
-Eso también genera parte de esa fidelidad que hay en una comunidad que los sigue en distintos lugares del país. ¿Cómo viven tener un público tan seguidor y tan compañero?
-Tenemos mucho contacto porque es la manera de disfrutarlo, de compartir con la gente. Se trata de eso, es la forma linda de disfrutarlo. A veces la gente se asombra, como que es raro que estemos compartiendo; y creo que es la forma, por eso se genera todo esto.
Como te decía recién: nosotros arriba y la gente abajo, y si fuera al revés sería igual: si uno estuviese abajo y cualquiera del público estuviese en el escenario sería de la misma forma. Es eso de compartir, ser consciente también con lo que se canta, y que se destaca en el momento del show.
Más allá de la letra con conciencia social, no deja de ser un show musical; y como tal tiene que brindar eso: luces, pasar por estados de ánimo. Nos pasa que hoy vamos a un show y vemos gente que nos sigue el 2019, 2018, con los que se generó ese vínculo y esa conexión. Eso es lo lindo de estar haciendo esto.
Equipo integral
-Hablabas de generar climas, las luces, la puesta del show: hay una apuesta por eso también.
-Es un show, auditivo y visual: tiene que entrar por todos lados. La gente va a disfrutar, va Bueno, hoy con un momento más complicado, a lo mejor está en el país, la gente (hoy con momentos complicados que está viviendo el país) va a disfrutar de todo, es un show. “apto para todo público”.
Y los shows tienen que ser eso: no es solamente ir a ver una banda, escuchar; es conexión sensorial, visuales, luces, buen sonido, que es lo que tiene que ser, tiene que ser completo, te tiene que llegar por todos lados.
Hay que trabajar por todos lados, hay que laburar mucho con las luces: con la Gise: compañera que hace luces, que es de Olavarría. Con el Laucha, que hace sonido; el Lija que dibuja, Fer Vener (visuales), el Emi Piñeiro (pintura de telas), que siempre sorprenden y siempre superan la expectativa o el trabajo anterior.
Es el crecimiento que se va teniendo; la gente te invita a superarlo: cada vez espera un poquito más. Siempre surge una idea nueva, y eso también está bueno de un grupo, que se abre las ideas: “Che, me parece esto” (siempre cada uno e su área), “¿qué te parece?”. “Sí, vamos a verlo”. “Esto me gustó, esto no”. “Listo”.
Eso está bueno también: que se que se vaya superando y se vaya disfrutando del show; que tiene que ser completo, tiene que cerrar por todos lados. Menos salir vestido como Ráfaga, con todos esos trajes (risas); hasta ahora eso no nos pintó, pero quien te dice que más adelante capaz (risas).
-Sobre ahora que está más difícil, es todo un logro poder mover una banda que es grande, que tiene un staff grande, y poder tirar todos para el mismo lado.
-Es parte de la de la mística del equipo: el entra sabe cómo es. En el caso de staff, o algún que otro que ha pasado de largo en la banda, es por algún tema de producción; uno a veces está en lugares que quiere estar, pero no apuesta, por un montón de cosas; entonces se termina cayendo solo, por decantación.
Cada uno está donde tiene que estar, y las cosas se dan como se tienen que dar, para bien y para mal. Cada uno que se incorpora en el equipo es consciente de a qué se incorpora, con el objetivo que se incorpora; y lo que tiene que dar, que tiene pros y contras, que tiene obligaciones: son obligaciones que las tenés que cumplir y llevar a cabo.
Es una responsabilidad muy grande el trabajo del Rama, del Babi, de cuidar a la gente. No se puede divagar, no es una pavada; y no sé le puede faltar respeto a la gente haciendo un mal show o haciendo agua por algún lado, no teniendo algo, no dando la seguridad que tiene que tener. Es una cadena esto: cada uno es un eslabón, si falta un eslabón la cadena se desarma, no funciona. Cada uno sabe el rol que cumple, que lo tiene que cumplir, y que es importante. Vamos por ese lado.
Trasandinos
-Este año sacaron “Santos” junto a la Ramona Soy de Chile. ¿Cómo se dio la colaboración? ¿Es un adelanto de un próximo material?
-Con los chicos de La Ramona pegamos un vínculo cuando fuimos hace dos o tres años a Chile en formato acústico, nosotros dos: para llevar lo que hacemos: al ser tantos, siempre se trató de ir en formato acústico, presentar el producto (si se puede decir así) para llevar después la banda completa (lo que se logró).
Esto con la Ramona surgió justamente de eso: nos conocimos con los chicos allá, pegamos buena onda. Ellos el año pasado vinieron acá a la Kermesse, al cierre del año. Nosotros el año pasado estuvimos tocando ahí con el Negro también en un show de ellos, nos invitaron a tocar, y surgió de ahí, de la buena onda, de la hermandad que se generó con los hermanos chilenos.
Saludo de paso a toda esa gente hermosa que nos abrió siempre las puertas. Se propuso eso: un trabajo conjunto. No es un adelanto del nuevo material, porque vamos a sorprender: ¿para qué vamos a contarlo si vamos a sorprender?
Pero se está trabajando mucho en lo que te decía hoy: cada vez obliga más a superarse, y eso conlleva trabajo. Si bien somos profesionales en lo que hacemos, también somos un poco amateurs, porque somos conscientes, lo sabemos: no somos los números uno en el instrumento. Entonces el trabajo es doble: te invita a producir algo nuevo, a trabajar más en la composición; pero también individualmente como músico a trabajar mucho; genera mayor desafío, mayor dificultad en las temas. Entonces lleva a tener que trabajar más cada uno con su instrumento.