La propuesta llegó durante un viaje que hicieron a Punta Cana. El enamorado, con total complicidad de los empleados del hotel, se encargó de que el momento sea mágico e inolvidable. Le vendó los ojos a su novia, la abrazó y la llevó caminando por la arena hasta llegar el lugar de ensueño, donde le hizo la pregunta más romántica.


































