Charlton Heston, en su época la mayor estrella de cine viva, fue el ejecutor de frases que todo cinéfilo conoce. “¡Lo han destruido! ¡Yo los maldigo a todos, maldigo las guerras, los maldigo!”, del mítico final de “El planeta de los simios” (1968), es una de ellas. “El día que caiga Roma, resonará un grito tan grande de libertad como jamás se haya oído hasta entonces en el mundo”, de la monumental versión de “Ben-Hur” (1959) dirigida por William Wyler, es otra.


































