¿Tienen el bien y el mal una una sustancia concreta? ¿Dónde están, en realidad, los monstruos? ¿En el espacio exterior o en los lugares recónditos del planeta, como en las películas de ciencia ficción de los años 50? ¿O en el interior de cada uno de nosotros? Stephen King, tal vez el escritor de terror más conocido del último medio siglo, transitó varias veces sobre estos interrogantes espinosos. Y pocas veces los desplegó con tanta lucidez como en “La Zona Muerta”, una novela que publicó en 1979, poco después de sus modélicas “Carrie” y “El resplandor”.
































